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Sanando el Diálogo Interno: Un Viaje Hacia la Autocompasión

¿Alguna vez has pensado que sos tu peor enemiga? No estás sola; muchas personas viven su día a día con un diálogo interno negativo, autocrítico y autoexigente. Pero, ¿qué pasaría si te dijera que hay una manera de darle vuelta a la conversación y transformarte en tu mayor aliada?

En todo momento, desde que abrimos los ojos por la mañana hasta que los cerramos por la noche, nos acompaña un diálogo conformado por nuestros pensamientos. Esta voz interna es el lente a través del cual interpretamos la realidad, le damos sentido a nuestras experiencias y nos relacionamos con nosotras mismas y con el mundo que nos rodea. Para muchas personas, esa voz interna puede ser crítica y exigente; haciéndolas percibirse como insuficientes e inadecuadas. Sin darnos cuenta, podemos encontrarnos hablándonos de maneras en las que jamás lo haríamos con alguien más.

Científicamente, sabemos que las personas tenemos una naturaleza compasiva que nos lleva a conectar con, y apoyar a lxs demás, especialmente cuando están sufriendo. ¿Por qué, entonces, llegamos a tener un diálogo interno cargado de autocrítica, autoexigencia y duda? Desde la Psicología, se ha propuesto que estos esquemas de pensamiento son aprendidos y los hemos ido moldeando a lo largo de la vida a través de nuestras experiencias.

La buena noticia es que, así como aprendimos a ser duras con nosotras mismas, podemos desarrollar herramientas para transformar la forma en la que nos tratamos. Una de estas herramientas es la autocompasión, que consiste en tratarnos con la misma comprensión, bondad y calidez que trataríamos a un ser querido, especialmente cuando estamos pasando por una situación difícil, cuando fallamos o cuando notamos algo que no nos gusta de nosotras mismas. Implica vernos en nuestra humanidad compartida, entendiendo que la imperfección, los errores, las dificultades y el dolor son parte del ser humanas.

Ahora, suena fácil, pero, ¿cómo lo llevamos a la práctica? Cuando nos demos cuenta de que estamos siendo muy duras con nosotras mismas, podemos empezar por pensar en alguien a quien queramos mucho y preguntarnos: ¿qué le diría yo a esta persona si me contara que se está sintiendo así o que está pasando por esto? Esto nos ayuda a tomar distancia de nuestra situación y pausar el diálogo interno negativo, para intentar reformular nuestra perspectiva desde un lugar más compasivo. Es importante hablarnos con palabras que edifiquen y no que destruyan; aunque no lo parezca, el lenguaje influye en cómo nos percibimos y sentimos respecto a nosotras mismas. La autocompasión se acompaña de la autoaceptación incondicional, término acuñado por el distinguido psicólogo, Albert Ellis.

Se refiere a reconocernos como seres falibles pero intrínsecamente valiosas, independientemente de nuestros defectos o errores. Implica abrazar tanto nuestras fortalezas como nuestras debilidades; así como reconocer lo que hacemos mal y hacernos responsables de repararlo sin condenarnos por ello. Por ejemplo, si le gritamos a alguien, podemos reconocer que actuamos de una manera irrespetuosa y disculparnos, sin calificarnos como una “mala persona” por haberlo hecho.

Finalmente, si te gustaría tener acompañamiento profesional para trabajar en tu diálogo interno, no está de más recomendar la Terapia Cognitivo-Conductual, un modelo basado en evidencia científica, que ayuda a identificar y modificar los patrones de pensamiento y comportamiento que interfieren en nuestro bienestar. Por medio de técnicas como la reestructuración cognitiva, el mindfulness o la exposición, se pueden lograr cambios efectivos y duraderos en el diálogo interno, así como en las conductas que se deriven de este.

¿Estás cansada de ser tu peor enemiga? Cultivá la autocompasión y la autoaceptación para silenciar esa voz interna negativa, creer en tu valor inherente y fortalecer tu resiliencia para hacerle frente a las dificultades de la vida. No es un viaje sencillo, pero la práctica continua de estas herramientas te llevará a tener una relación más compasiva y enriquecedora con vos misma.

Maricruz Garrido es Licenciada en Psicología por la Universidad de Costa Rica y Máster en Psicología Clínica y de la Salud por el ISEP. Se dedica a acompañar a las personas en su viaje hacia el bienestar emocional, con un enfoque inclusivo y respetuoso. Su experiencia personal con la ansiedad y la depresión la llevaron a conocer sobre la autocompasión y a incorporarla en su vida y su práctica profesional. Especializada en Terapia Cognitivo-Conductual, constantemente continúa ampliando sus conocimientos para ofrecerle a sus consultantes una atención humanizada y basada en evidencia científica.

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