La sororidad para mí ha tomado muchas formas a lo largo de los años. En mis años de niñez, la sororidad y empatía que podía sentir por las mujeres a mi alrededor empezó a crecer. Porque todo empieza cuando empezamos a notar las pequeñas y grandes cosas que vienen con crecer siendo niña, adolescente y mujer.
La primera vez que sufrí acoso callejero y aprendí que tal vez era mejor no sonreír en la calle, comprendí rápidamente que esa experiencia no era mía, era de todas. Comencé a preguntar sobre el pasado de las mujeres de mi familia, recordé mis interacciones con mis amigas cuando eramos niñas, tome cada historia y me di cuenta que había tanto dolor, tanta impotencia, tanta rabia pero también, tanta resistencia.
Tanta búsqueda por formas de sobrevivir y ser.
Fue entonces cuando mi abuela y mi mamá me contaron del pacto sagrado, una historia que nunca me voy a cansar de contar y del cual ya escribí para este periódico. La historia de un pacto donde se prometieron hacer lo posible para que el ciclo de la violencia sexual en mi familia terminará conmigo. Donde pude haber estado expuesta, fui ferozmente protegida por la esperanza de un futuro mejor para mi y las que vinieron después.
Empecé a estudiar Relaciones Internacionales y me interesé profundamente por los derechos humanos de las mujeres y la migración. Además de realizar amplias investigaciones sobre las realidades de muchas mujeres, exploré las teorías feministas de las relaciones internacionales y cómo las mujeres se habían acomodado para hacerse espacio en un mundo de hombres. Escribí artículos sobre la gentrificación desde una perspectiva de género y trabajé con mujeres trans migrantes en búsqueda de un nuevo comienzo.
Comprendí rápidamente lo banal que era el concepto de sororidad que nos querían vender en los medios de comunicación. Esa idea de que la sororidad implica apoyar errores de las mujeres y no decir nada cuando estamos en desacuerdo con otra mujer. Es tan triste cuando reducen la sororidad a espacios tan pequeños. Pero no importa, porque la sororidad como siempre lo ha hecho, se infiltra por las paredes, por grietas, por el silencioso grito de una lucha común que todas conocemos.
Yo no siento que tenga que escribir aquí lo que es la sororidad. Estoy segura que todas las mujeres podemos pensar en historias que nos recuerdan lo que es, como la vivimos y lo que estaríamos dispuestas a hacer por una mujer desconocida que necesita ayuda.
Así que yo espero ser eso.
Un recordatorio vivo de quienes somos, de cómo hemos rompido las barreras que nos querían dividir para unirnos en un solo canto. Un recordatorio sororo de que estamos aquí la una para la otra y de que lo hemos estado a lo largo del tiempo. Quiero poder ayudarlas en diferentes temas, como sé que ustedes me guiarán a mi si ocupara su ayuda. Un abrazo y tomen agüita.
Ali Space es creadora de contenido que celebra el amor propio y la autenticidad. Utiliza sus redes para hablar de temas reales con humor y cercanía. Inspira a su comunidad a aceptarse y vivir con libertad. Cree que reírse de uno mismo también es una forma de sanar.
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