En honor al amerizaje de la misión Artemis II, quiero iniciar este artículo con una anécdota: de pequeña, soñaba con ser astronauta. Me fascinaba la idea de explorar lo desconocido, de descifrar los misterios del universo y darle sentido a aquello que parecía infinito. Sin embargo, con el tiempo, esa ilusión fue quedando atrás, no solo por ser cardiópata, sino también porque descubrí algo mejor: no es necesario ir tan lejos para encontrar preguntas interesantes, cuando en nuestro propio Planeta Tierra aún hay muchísimo por conocer. Se dice que, hasta la fecha, conocemos más sobre la estructura del espacio que sobre el fondo marino de nuestro planeta.
Tengo la dicha de haber crecido rodeada de naturaleza, de escaparme los fines de semana y en vacaciones a donde mi familia en Puriscal; rodeada de personas que trabajan la tierra y la protegen.También crecí en una familia donde salir a las calles y actuar, desde diferentes trincheras, para defender lo correcto y lo nuestro, siempre ha sido la norma. No es casualidad que hoy sea graduada en Ciencias Políticas de la Universidad de Costa Rica, que mis primeras manifestaciones fueran casi antes de tener memoria, y que haya crecido comprendiendo que los Derechos Humanos y la Justicia Social como el eje de toda discusión.
No hay justicia ambiental ni climática sin justicia social, ni sin una perspectiva interseccional y de género. Cuando comencé a interesarme por los temas climáticos y ambientales, lo primero que identifiqué como problemática fue la falta de democratización del conocimiento, las desigualdades sociales y de género profundamente relacionadas, y la necesidad de un mayor involucramiento ciudadano, especialmente desde las juventudes, no sólo en estos temas, sino también en sus procesos de toma de decisiones. En los últimos años nuestro legado país ha tenido importantes retrocesos: debates que creíamos por terminado han vuelto a la palestra de la opinión pública y de esfera política, lo que una vez se consideró garantizado, inclusive de manera constitucional, hoy se encuentra amenazado.
Para mí, una de las mayores reformas constitucionales de los últimos tiempos fue reconocer que el gobierno reside en el pueblo y en los tres Poderes de la República. Hoy, ante tantas amenazas a nuestra democracia, la institucionalidad y la paz, cobran aún más importancia estas iniciativas, junto con medios de comunicación e información independientes, y nuevas formas de activismo y de lucha. ¿Por qué ir a la Luna si no cuidamos lo que tenemos aquí?
Sofía es politóloga graduada de la Universidad de Costa Rica y activista por la justicia climática. Ha participado en campañas políticas, procesos legislativos y organizaciones sociales, además de colaborar con iniciativas vinculadas al sistema de Naciones Unidas. Su trabajo conecta la defensa del ambiente con la justicia social y la participación ciudadana. Fue reconocida por Forbes en la lista 30 Under 30 y encuentra inspiración en la naturaleza, los animales y en ver a las personas construir un mundo más justo.
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